martes, 29 de septiembre de 2009

QUE SIGNIFICA CUIDADO DEL PLANETA?


Mucho se viene diciendo respecto del cuidado del planeta atendiendo a las necesidades medioambientales, recursos naturales y múltiples aspectos que hacen de este uno de los mas temas mas variopintos y difícil de abarcar y por lo tanto de comprender.

Me interesa en esta ocasión señalar algunas pistas respecto al tema, sobre como entrar en el de una manera propia, adecuada a nuestras condiciones y por tanto mas efectiva.

Para esto resulta útil y decisivo el saber diferenciar dos conceptos que muchas veces se trasponen y confunden que son, por una parte “el planeta” y por otra “el mundo”. A simple vista ambos podrían ser sinónimos y de hecho en demasiadas ocasiones se hace así, pero desde una perspectiva mas comprensiva nos podremos dar cuenta de su radical diferencia.

Primero que todo, ambos conceptos no son dos lugares excluyentes, como podrían ser el bosque y la ciudad, por tratar de hacer una analogía apresurada, son mas bien dos aspectos básicos en nuestro modo de habitar, dos modos, dos tipos de acciones, cosas que hacemos todo el tiempo, donde hay algunas de un tipo y luego al minuto siguiente otra y así sucesivamente.

Explico a través de algunos ejemplos de acciones cotidianas. Mientras estamos en la fila para pagar nuestros productos en la caja del supermercado estamos realizando una acción básicamente “mundana”, desde que entramos al recinto, paseamos entre las góndolas y elegimos lo que cenaremos unas horas mas tarde, todo esto pertenece al tipo de acciones propias del “mundo”. Pero en ningún caso lo es “comer”. Comprar es “mundano”, comer es “planetario”. Planetarias son también acciones del tipo respirar, dormir, hacer pipí, correr, mirar las flores y olerlas, tener un orgasmo y sentir deseo y atracción, y así muchísimas otras que en términos generales tienden a estar relacionadas a procesos vitales que remiten al metabolismo de la biosfera de la cual somo agentes queramoslo o no.

Por otra parte, las acciones del “mundo” entre las que se encuentran leer el periódico, meterse al facebook , sacarle punta al lápiz o escribir un manifiesto, nos ponen siempre en un plano donde debemos comparecer junto al mundo de la cultura, experimentar su lenguaje, su tradición e historia, inscrita en cada uno de sus objetos y modos de producción. Al ponernos en contacto desde que aprendemos un lenguaje y producimos una identidad para nosotros mismos y lo que nos rodea somos parte también del mundo en tanto seres lingüísticos.

Así podemos ir descubriendo y reconociendo desde nosotros mismos, en nuestros hábitos, necesidades y producciones cómo opera “el planeta”, pues no es gratuito el que seamos parte de el, es mas profundo, somos él también, en tanto respiramos, comemos... Mientras podamos reconocer esta característica planetaria podremos empezar un “real cuidado del planeta” pues estaremos operando sobre aspectos sobre los cuales tenemos un control muchísimo mas efectivo y sobre todo mas prudente y coherente.

Algunos ejemplos mas para entender mejor la dirección. Respetar el planeta significa respetar el sueño, cuando dormimos estamos experimentando una acción que le pertenece al planeta, en este estado no somos dueños de la situación, aunque seamos protagonistas de lo soñado, los antiguos ya sabían esto y reconocían que el sueño era cuestión de los dioses y a el se entregaban como una experiencia incluso reveladora.

Cuidar el planeta significa comer cuando tenemos hambre y comer lo que el cuerpo nos pide. Cuidar el planeta significa mantener una prudencia mínima frente a lo que nos hace estar vivos, significa cuidarnos en primer lugar a nosotros mismos, aprender a querer la vida nuestra, que lo es de todos los seres que amamos, queremos y con quienes la compartimos, como nuestra mascota, la planta que pongo en la ventana o la que me como porque es rica. Son este tipo de cambios los mas radicales y realmente contraculturales. Pues para operarlos no necesitamos al sistema, sus reglas ni condiciones, nos movemos antes de los medios, en la inmediatez de la vida misma, área que insisto debe ser cultivada.

No es aceptable seguir promoviendo acciones “mundanas” bajo el titulo de que son para el cuidado del planeta, en demasiadas ocasiones podemos ver que alguna publicidad nos propone comprar un producto que “cuida el planeta”, lo cual es totalmente contradictorio, incluso ofensivo, esta bien que algún producto sea menos nocivo, pero nunca estaremos cuidando el planeta “comprando”. Pues estos mismos productos o acciones mediatizadas implican para su operación un movimiento mundano en alto grado de descuido como en su facturación y transporte por ejemplo.

Se trata de empezar a cuidar lo que tenemos de planetario cada uno, pues en sentido estricto el planeta no es “un lugar”, somos nosotros mismos, respirando día a día, relacionándonos en el metabolismo vital, con todos los seres.

viernes, 4 de septiembre de 2009

POLITICAS DEL CAMBIO - LA HORA DE LAS PERSONAS


Entre las políticas propuestas en la actualidad se presentan muchas veces aquellas que invitan a un “cambio”, mostrándose a si mismas como la posibilidad de entrar a un momento especial donde se dejaría atrás las políticas tradicionales y sus males, como el descuido de las personas, el anhelo de poder, el complot con los bloques económicos, etc. A simple vista tendrían sentido mientras no se profundice en sus propias propuestas, en los contenidos de sus políticas, pues solo se muestran como un cambio, como una alternativa, osea en principio no es una chance propositiva, sino mas bien reactiva frente a las políticas mas tradicionales y conservadoras.

Estas políticas del cambio están surgiendo y habitando un síntoma general de la población mundial, que realmente por una parte necesita un cambio y por otra ya esta cambiando, en efecto, quieran o no quieran el cambio esta ocurriendo, y viene ocurriendo a un nivel muchísimo mas profundo y concreto que cualquier política o administración convencional. Poco a poco ha estado emergiendo en medio de nuestra sociedad de mercado hipercomunicada nuevas posibilidades de vida, la sociedad se complejiza a tal grado que ni ella misma logra comprender, ya no podemos proyectarnos ni imaginarnos nuestro futuro próximo pues los factores que inciden en las condiciones socioambientales están cada vez mas en manos de personas que nacieron y se criaron en entornos que hasta hace algunas décadas ni siquiera exisitían. Las personas son diferentes y tienen diferentes necesidades, la hiperinformación a permitido distintos grados de especialización y cultivo social, que le han dado a su vez a las personas la posibilidad de ser lo que realmente quieren ser y lo mas importante, que este modo de ser que eligieron sea sostenible. Me refiero aquí desde el mundo de la ciencia y el arte hasta las tribus urbanas y comunidades virtuales.

Ocurre que esta posibilidad, estas herramientas que se han puesto en manos de las personas las están llevando a un tipo de vida “de culto”, es decir, una vida basada en el cultivo de determinada disciplina o tendencia, la cual desemboca no como se esperaba en la disociación ni en la alienación respecto lo social, sino que activa precisamente lo que es la “comunidad”, pues estas disciplinas o tendencias solo se validan en el encuentro, el roce y el intercambio entre sus pares y es algo que vemos tanto en la realidad urbana como en la realidad virtual, osea está a la vista que las personas si bien utilizan fuertemente la internet tienden inevitablemente a “juntarse”.

Es este tipo de fenómeno el que viene a descolocar a las políticas convencionales, pues al interior de las comunidades ya están operando nuevas reglas, nuevos valores, éticas, y nuevas formas de intercambio, y mientras la política tradicional siga postulándose como una política “para todos”, para todos los ciudadanos que son iguales ante la ley se le seguirán escapando todas estas personas que ya están organizadas en pequeños y medianos grupos de interacción personalizada. Osea una política “genérica” y convencional solo rige a ciudadanos “genéricos” y convencionales, a las personas aisladas, individualizadas y sin identidad autopoiética, personas que dejaron que su identidad quedase aclarada por su país y su genero desde que nacieron y se inscribieron en el registro civil, que no es algo extraño mientras sigan siendo mayoría.

Las nuevas formas de organización apuntan a un cambio cualitativo en las políticas, partiendo de la premisa de que ninguna política basada en la identidad puede generalizare ni menos regir de manera soberana sobre un determinado territorio. Una política realmente nueva estaría basada no en la identidad nacional ni individual, sino en la “diferencia”, es decir, parte desde el reconocimiento de que todas las personas y grupos pueden ser diferentes y autónomos, osea que pueden generar sus propias políticas, lenguas o credos, y mientras sigan existiendo los territorios nacionales sus políticas ejecutivas, legislativas y judiciales deberán limitarse con prudencia y humildad a velar por la libertad total de estas personas y grupos que están creciendo, y reparar, mejorar y cuidar a las personas y grupos que sigan propagando síndromes como la violencia, que existen aun como resultado de las malas practicas de represión y prepotencia de las tradicionales políticas de la identidad.


Este es un punto muy importante, pues si afirmo que las políticas convencionales que aun rigen nuestro territorio deben entrar en una especie de declinación tolerante frente a los nuevos grupos y personas (y no tan nuevos como los mapuches, por ejemplo), otorgándoles una libertad total y autonomía, esto conlleva a que podrían hacer lo quieran hacer, pero ojo, que esto no incluye en ningún grado síndromes como la violencia o estados depresivos, pues lo que se está auspiciando y fomentando con libertad y tolerancia es a grupos y personas que desarrollen su identidad a partir de su diferencia, es decir que cultivan lo que “quieren ser en verdad” pero es algo muy distinto la violencia, la depresión y el miedo pues estos elementos solo son negaciones de lo anterior, osea no son actos propositivos ni afirmativos ni sustentables, son síndromes que padecen personas y grupos reprimidos por otras violencias anteriores que los marcaron, traumaron o desviaron, de su ser esencial, por lo tanto no están siendo lo que podrían ser en verdad, no están usando sus capacidades mas ricas. Deberán ser así estas personas cuidadas y tratadas como cualquier persona que haya sufrido un accidente, con tratamientos físicos, psicológicos, rehabilitación y todo lo necesario al caso y todo lo que le permita a la persona convaleciente de miedo, violencia o depresión reencontrar su ser mas original y poder desarrollarlo, lo cual es lo único que le permitirá realmente “recuperarse”, encontrarse consigo, con su singularidad e identidad perdida.