jueves, 4 de junio de 2009

UNA CULTURA DE MERCADO A ESCALA PERSONAL



Vivimos una época hibrida, algo así como dos o mas tiempos en uno. Principalmente desde la época de la industrialización con las líneas de montaje y la producción serial el mundo entro en una vía que caracterizaría a todo el siglo XX, mas aun con el desarrollo de las tecnologías de reproducción de imagen, fotografía, cine, tv, etc. El cambio producido por estas y otras técnicas una vez introducidas a la vida de las personas sobre todo en occidente después de la II guerra mundial momento en que la producción industrial asume un corpus estructuralmente sólido, popular y masivo, es un cambio en la forma de relacionarse con los objetos y con la realidad en general, pues muchas de las cosas que hasta hace pocos años atrás eran inalcanzables, como para una persona de la clase obrera chilena de los años 30 poder conocer La Gioconda o ver la torre Eiffel, este tipo de experiencia estaba fuera del alcance de la mayor parte de la población del planeta. El tipo de cambio al que me refiero es cualitativamente comparable a la invención e introducción de la imprenta, pues son este tipo de “interrupciones” las que distorsionan en alto grado la experiencia de la realidad y querámoslo o no, cambian aunque sea inconscientemente los valores de la población.

Nuestra cultura, en tanto resultado de este tipo de procesos es muy joven en comparación con culturas como las del Egipto clásico que tenia miles de años. Así, con un poco mas de un siglo, es la cultura de la tecnica, las comunicaciones, el mercado y la información. También es posible encontrar cierta pertenencia histórica rastreable hasta por lo menos la Grecia clásica, pertenencia que se ve expresada a través de gestos en el arte, la filosofía, las ciencias, la poesía, etc., me refiero a que en ciertos momentos le ocurre a la historia que aparece alguien interrumpiendo la continuidad aparente de los fenómenos con una forma no solo de ver sino de proponer el mundo, personaje que impregna todo de un gusto atemporal pues lo que transmite y la manera de hacerlo es esencialmente “autentica” y es en la autenticidad donde radica lo original, lo elemental y singular que es Lo Mismo y lo pongo con mayúsculas pues este Mismo es el mismo que contacta la experiencia de todas las personas que logran ver “lo original”, lo que origina, elementos que son los mismos pues pertenecen a la física elemental del universo, son fuerzas y manifestaciones esenciales que dependiendo del tipo de persona que le contacte, de su lenguaje y formación las interpretará como una ley de la física, como una revelación poemática o una expresión plástica, etc. En síntesis las personas que superan el nivel del pre-juicio, que dejan hablar a lo que tienen delante sea una persona un animal o una piedra acceden a algo mucho mas verdadero que es común para todos, todos podrían acceder, una experiencia autentica siempre pertenece y se nutre desde Lo Mismo.

Este tipo de planteamiento es el que nos abre la posibilidad de una cierta “reversibilidad” necesaria para una comprensión efectiva de los diferentes tipos de discursos, es decir hay diferentes lenguajes y diversas formas de referirse a Lo Mismo, una ley de la física, una expresión plástica o poemática, la fuerza actúa acá en la posibilidad que tiene un discurso para leer a otro en una clave diferente pero siempre hablando de Lo Mismo. Un buen ejemplo de esta operación reside en el texto “El Tao de la Física” de Fritjof Capra físico que se percató de como es Lo Mismo lo que opera en los principios de la física quántica y la filosofía oriental principios como la dualidad “onda y partícula” y la dualidad del yin-yang, el espacio y el tiempo son creaciones de la mente, entre otras. La tesis abierta por Capra nos dice que la física occidental esta en una posición en la que podría ya comprender la filosofía oriental, siempre que se abriera la ciencia occidental a generar proposiciones integrales, cruzadas, interdiciplinarias, pues el punto débil del conocimiento de occidente esta en la especialización, la profilaxis del discurso, la división de “las facultades”, las teorías y las técnicas requerirían así de aquello a lo que me refiero con “reversibilidad” donde cada expresión original y autentica crece en la mutua pertenencia con cada una de aquellas que también vienen de la experiencia de Lo Mismo.






La emergencia de esta situación sobresale especialmente a la hora de preguntarnos por el sentido, el origen o el destino de nuestra cultura, de nuestra civilización, pues son precisamente la relatividad y laxitud valórica actuales entre otras las que se desprenden de la falta de comprensión e intercambio entre todos “los saberes” que siguen proponiéndose como si fueran exclusivos unos de otros como si por ejemplo la matemática no tuviera nada que ver con las artes visuales, cuando es muy sabido que “el todo es mucho mas que la suma de las partes” y en este caso hablando de los muchos saberes que por separado componen el panorama occidental, la química, la física, la biología, el arte, etc. todos ellos “no se suman, se multiplican” y se potencian mutuamente al punto de que podríamos pasar culturalmente ya de “muchos saberes” a “una gran sabiduría”, esta es la diferencia radical, el conocimiento dividido, parcelado, exclusivo no es mas que saber, hipótesis, información, o sea es absolutamente “limitado”, en cambio cuando los discursos del saber se encuentran “hablan”, se comunican compartiendo lo que traen que siendo en el fondo Lo Mismo viene matizado y lleno de exquisitas diferencias y singularidades que son las que en verdad tejen la red de nuestra imagen del mundo, colores, idiomas, estilos, tendencias, todo tipo contrastes que le dan a nuestra realidad y a nuestras fantasías una riqueza “ilimitada”. Donde termina una voz empieza otra, y en efecto es este tipo de “trans-dicción” la que en un momento se marginó cayendo en el olvido pero que fue en realidad la que alimento y dio origen a nuestra “tradición”.

Nuestra cultura jugándose su posibilidad de autentificarse se expone quiéranlo o no los defensores del cientificismo como única explicación “verdadera” del mundo, al constante avance de la transversalidad y la interpretación para todo tipo de discursos, pues las chances se vienen abriendo desde la masificación de las tecnologías, la operación es la siguiente: En primer lugar la tecnología es poder, poder hacer, lograr expresar y dar forma a las ideas a través de un medio concreto, aunque la dominación insiste en utilizarla como poder de control. Y en segundo lugar lo que está en juego con el desarrollo y alcance masivo de las tecnologías es la superación de la marginalidad, (Recordemos que algo es marginal en tanto depende de un centro supervisor) pues el centro de control, producción de ideas y producción de realidad que son desde los gobiernos hasta los medios de comunicación que le imprimen a la población ideales políticos, comerciales y religiosos, se ve desplazado hacia las fronteras de la experiencia, es decir, pasa de ser un asunto corporativo o institucional a ser una experiencia personal.

Lo que resulta mas relevante, y aquí radica la gran chance, es que al ser las personas singulares las que pueden ahora producir y dar forma a sus perspectivas a través de las técnicas sobre todo hoy en día digitales, se genera también un desplazamiento de los principios y los fines según los cuales opera la acción productora de realidad, pues tanto las corporaciones como las instituciones nunca han tenido mejores intensiones que ganar mucho dinero, y controlar, es decir perpetuar la dominación, en cambio son las personas singulares las que ahora actúan y operan las técnicas hacia y desde parámetros auténticos de desarrollo de sus propias capacidades e identidad, las personas se están “armando”, se están esculpiendo una singularidad propia abierta a los medios, una personalidad que ya no teme interrumpir el curso de los sucesos, sino que se afirma precisamente en series de interrupciones que marcan su posición, sus características, alcanzando una alta definición de su propuesta, la personas ya no necesitan a la antigua “identidad” fundada en la planicie de la igualdad, sino que se reconocen ahora en toda la geografía de su “diferencia”, puedo decir ahora que mi identidad se reconoce no desde ser chileno o tener uno que otro credo, sino que lo que me identifica, lo que me hace ser el que soy son precisamente “mis diferencias”, el poder explotar nuestras diferencias entendiéndolas como aptitudes y actitudes es lo que permite el enriquecimiento cultural, regando la tolerancia, la prudencia y el respeto hacia la dulzura de la fruta sabia.

Así vamos entrando ya en el tema de la producción cultural y de la identidad de los grupos. Hemos visto y quedó mas que claro durante la historia de nuestra civilización que fueron los momentos en que se intentó imprimirle a la población una identidad cuando se desato no solo el descontento sino que las mayores catástrofes, se esparció el fascismo y la intolerancia. Ocurre que estas campañas como el régimen nazi, el comunismo, el imperialismo capitalista, etc., desembocan en carreras armamentistas ultra violentas donde se pone en riesgo no solo la vida de su propia población o del enemigo, sino que la vida completa sobre la faz de la tierra, lo cual es absolutamente una locura y no lo podemos tolerar.

Se trata entonces de que lo que da vida a la identidad de un pueblo o cualquier tipo de grupo de personas no son los paradigmas políticos, pues no se puede “generalizar” no sabemos a priori lo que quieren decir las personas, ni son todas iguales, mas bien hay que darles herramientas, abrirle el acceso a las técnicas para que puedan las personas crecer comunicándose, fortaleciendo sus lazos y serán ellas mismas las que Irán definiendo una identidad autentica, pues será resultado de la expresión del espíritu de un pueblo entero y no solo de una oligarquía tecnocrática.

El problema que se les presenta a los grupos de poder que siguen dominando hasta el día de hoy es que el dejarle abierta la puerta a las personas para entrar a la vía de la tecnología productiva o antiproductiva es que la comunicación efectiva entre las personas, el intercambio de contenidos espirituales es decir auténticos y reales, cuando las personas expresan su singularidad, este tipo de intercambio también es tipo de comercio, pues el que los contenidos sean espirituales no significa que sean abstractos o metafísicos o intangibles, a la inversa, la comunicación efectiva implica una sustancialidad concreta, la expresión de los contenidos espirituales es estructuralmente material, aunque sea por ejemplo un poema este ya es “escritura” y es material así mismo una imagen digital o pintada al óleo, una figurilla hecha en rari, o los accesorios de una niña decora, todo esto implica un intercambio de mercado y la diferencia es que sus fines no pasan por hacerse rico, no es esa la intención a diferencia de las corporaciones dominantes, la intención de las personas es el contacto, la comunicación y el encuentro, es decir, el amor.



Así lo que esta pasando es que las medidas imperantes respecto del control del intercambio en cualquier nivel pasan a llevar las posibilidades afectivas de las personas. En el mundo existen a la fecha una cantidad enorme de recursos, de capitales, de autos, de dispositivos electrónicos, etc., en definitiva hay una impresionante cantidad de cosas que están estancadas, desde el tesoro nacional hasta el ático de nuestras casas. No es menor ni es casualidad que nos resulte tan entretenido hacer una venta de garaje o vender, cambiar o comprar en la feria del parque forestal, resulta que somos una cultura esencialmente “de mercado” pero es este concepto el que ha venido siendo controlado y mal usado por las “grandes marcas”, las corporaciones e instituciones, dejándonos un sabor amargo y una fuerte tendencia a rechazar las instancias de mercado y menos aun a reconocerlas como propias.

Resulta que en verdad nos pertenecen tanto las situaciones de intercambio como la generación de marcas, si, de marcas, pues desde que nacemos tenemos un nombre, claro que este tipo de marcas fueron detenidas en la legalidad del nombre propio atado a la identidad nacional bajo control del estado, esta fue la única marca que se nos ha permitido usar de manera legal, pero se abre la recuperación para a generación de marcas desde los seudónimos, las formas que inventamos para decirle a algunas cosas o los nicknames, etc., donde las personas pueden muchas veces expresar una voz muchísimo mas propia que su nombre propio, pues a lo que se suele llamar nombre propio en verdad no es propio, es impuesto o es el nombre del abuelo, que a su vez era de un santo y así sucesivamente hasta perder de vista el origen real y mas aun cualquier escénica que podría haber expresado. Se trata de recuperar la posibilidad de ser llamado de una forma original, una voz que exprese efectivamente lo que somos, esto va en dirección de “una marca”, una huella, una pista en la vía que lleva al encuentro entre las personas y que opera, en tanto revela una esencia de la persona o del grupo al que pertenece la marca, un “adelanto de verdad”, es decir, al escuchar la marca o al verla ya sabemos en que dirección va la onda, como en un graffiti por ejemplo.

Las personas una vez que van entrando en un autentico lenguaje de mercado, como cuando quienes tienen una determinada tendencia sean metal o reggae o decora “se producen” se están comunicando materializando la onda y el estilo, están generando marcas también, que permiten reconocerlos como tales y mas aun al interior de su comunidad es todo un lenguaje con su propia semántica, ellos se entienden muy bien según sus parámetros de producción y visualidad. Además este tipo de instancia original de mercado conlleva siempre diversos momentos estructurales de intercambio material, sean discos, archivos digitales, poleras, pinches, dulces o cualquier cosa que entre en su estilo y son este tipo de instancias las que molestan y ponen en aprietos a las grandes marcas que dominan hasta el día de hoy nuestro mercado, por esta razón la fuerza policial ataca a la feria del parque forestal, por intercambio ilícito de bienes.






En nuestro mundo actual, cuando aun se están definiendo los parámetros en que se mueven las nuevas instancias de intercambio, como los archivos digitales por ejemplo o el sampleo y la remezcla, es cuando debemos cuidar y proteger y mas aun fomentar el intercambio interpersonal e intergrupal, porque será este tipo de intercambio libre, sin la intromisión panóptica del control dominante, el que nos permitirá vivir en un mundo mas libre, con las puertas abiertas a la llegada del Otro.

Son solo los intereses mas bien financieros que de mercado, pues lo que les interesa en el fondo no es el intercambio sino solo el dinero en sus cuentas, de la oligarquía dominante los que insisten en imponer la privatización a toda escala. Los intereses financieros ni siquiera se detienen frente a las leyes mas básicas de respeto a las personas. Sobre este tipo de abuso no profundizo pues hay muchas otras personas que saben mas que yo de esto y se manejan mas con datos y exposición. Lo que me interesa destacar es que no hay que dejarse engañar por la propiedad privada, porque las cosas guardadas no sirven, no son nada, nadie es mas por tener mas cosas, es mucho mas valioso y enriquecedor compartir, poner lo que yo no uso en manos de quien lo necesita, hagamos fluir el intercambio, el mundo esta lleno de cosas, podemos regalar, compartir y también vender que no es malo cuando es en la situación correcta.

Así podemos recuperar valores básicos de convivencia y también valores para nuestra cultura expresándolos ahora con toda la potencia que la tecnología pone de nuestro lado. Nuestra cultura y las personas que de ella participan alcanzan mayor definición, mas claridad en sus acciones y decisiones lo que desemboca certeramente en una mejor calidad de vida, felicidad y tierra fértil para sembrar el amor, que como dije en otro momento es la base para la sabiduría de los pueblos.

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